Este año, se conmemoran el 70 aniversario del prematuro fallecimiento de Enrique Rambal García. Genio de la escena, producción, dirección y actor en multitud de montajes simultáneos, que llenaba tanto en España como en otras partes de Europa y América.
Si os preguntáis, por qué hago referencia a este gran personaje del teatro, podéis dirigiros al post inaugural, sobre la Agrupación Escénica Enrique Rambal, para situarme en la esfera de su pueblo natal (y el mío), Utiel, y su grupo aficionado, que ha seguido la estela de su carrera, pues su fundación fue realizada por actores que él mismo dirigió y guió al final de su carrera, también como aficionados, lugar al que él quería dedicar plenamente en su retiro.
Este año, se sigue haciendo justicia a Enrique Rambal, pues seguramente, su perfil casi estrictamente teatral, junto a la llegada del cine y una dictadura que negaba la cultura, además de su prematura muerte, ocasionó el ostracismo de su legado. La muerte se produjo tras sufrir un atropello en la Plaza América de su Valencia, el 9 de mayo de 1956, en un paseo en el que pensaba rememorar su infancia y por desgracia, puso fin a sus días.
Para el que no lo conozca, Enrique Rambal nació en el seno de una familia itinerante, así como él llevó el teatro a todas las partes del planeta que pudo, su padre fue jefe de la entonces joven estación de Utiel, allá por finales del siglo XIX. Derivado de ese trabajo, pronto partió a Valencia a vivir su infancia, y en su adolescencia, ya empezó a trabajar en una imprenta, en ella descubrió carteles teatrales y en una casualidad, encontró 2 entradas perdidas al teatro y simplemente esto, le abrió las puertas al mundo al que dedicó el resto de su vida.
No tardó demasiado en entrar en la compañía de teatro de otro actor valenciano, Manuel Llorens, tras su fallecimiento, heredó gran parte de la misma y tras ello, pudo continuar aplicando sus nuevos métodos.
En su repertorio, encontramos todo tipo de montajes, desde obras policiacas, grandes aventuras de Julio Verne o «Drácula» Bram Stoker y también grandes montajes religiosos que triunfaron a ambos lados del océano. No podemos obviar que también tuvo grandes baches en su carrera, derivado también de contratiempos a su llegada a distintos puntos de América, excéntricos montajes o viles guerras que rompieron vidas.
Le hubiera gustado retirarse en su Utiel natal, para poder formar a compañías de aficionados de su pueblo. Junto a ellos, llegó a realizar un montaje dedicado a un santo, también utielano, la cual marcó su despedida.
Si quieres ampliar información, el lugar más adecuado es el espacio que han creado mis compañeras y compañeros de la A.E. Enrique Rambal. Quienes han dedicado un año entero al proyecto «Rambal’26» con exposiciones y mucho, mucho teatro, culminando su labor con el XL Concurso Nacional de Teatro.
Me gustaría dedicar alguna publicación más a este proyectazo; por ello, os facilito el enlace a la exposición que realizaron en el Teatro Rambal el pasado marzo.
Algunas fotografías de su biografía y exposición:

















